ESPIRITUALIDAD

Preámbulo

Antes sabía que buscaba algo porque experimentaba un vacío que trataba de llenar de distintas maneras y con distintas cosas. Intelectualmente sabía también que lo que buscaba era el amor, lo divino o la presencia de Dios, porque es algo que siempre se dice y se repite no sólo en todos los textos clásicos de espiritualidad, sino en todos los de las llamadas corrientes de SUPERACIÓN PERSONAL y NEW AGE.
Pero no lo comprendí hasta el glorioso día en que experimenté el AMOR en la verdadera magnitud de su incondicionalidad e ilimitación durante mi segunda sesión de ayahuasca. En esa ocasión escribí:
Comencé a llorar de felicidad como no recuerdo haberlo hecho nunca. De pronto tuve la certeza de que eso era tener abierto el chakra 4. Supe que la luz me había hecho el tremendo regalo de abrírmelo gratis, sin que yo tuviese que vivir para servir a costa de mi propia felicidad, como me decía Omar, ni trabajar como voluntaria en Kosovo o en horfanatorios indúes al estilo de la Madre Teresa, como me sugería Brenda para que al fin, después de años de mucho sufrimiento y trabajo voluntario entre la más abyecta pobreza, tristeza y desesperanza, lograra sentir compasión y comenzara a experimentar finalmente lo que es el amor por toda la humanidad. Sentí que esas eran vías muy loables y valiosas, pero no eran las únicas. Vi que el amor era tan, pero tan ABSOLUTAMENTE INCONDICIONAL que era capaz de otorgar esa clase de regalos tan enormes como una apertura automática y gratuita del corazón a cualquiera y en un segundo, sin pensarlo, sin pedir, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SIN ESPERAR ABSOLUTAMENTE NADA A CAMBIO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! [...] Además, supe que esta otra vía también era válida, pero además era más rápida y más divertida. Me sentía tan ilimitadamente llena de amor, que estaba segura de poder curar y servir voluntariamente a todo el mundo ¡pero sin sufrir, sin esforzarme en lo más mínimo! por el contrario, ¡disfrutando el servicio! DISFRUTAR y SERVIR habían sido para mí términos poco menos que auto excluyentes, ¡y de repente parecían poco menos que hermanos gemelos! (Ir al relato completo)
Entonces me di cuenta de hasta qué punto no entendía nada, ni sabía en realidad qué era lo que andaba buscando tan desordenada y desesperadamente. Y esta primera experiencia me ha dado un marco de referencia invaluable y un parámetro inequívoco a través de los cuales he podido orientar la búsqueda de su presencia constante en mi vida cotidiana. Eso es para mí el camino espiritual ahora: aprender a vivir en AMOR las 24 horas del día, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia.
Pero como aún no lo logro y hay muchas veces que me asaltan los temores y las dudas, incluso en algún momento llegué a cuestionarme si lo que viví en esa y otras sesiones gloriosas era válido y útilo o no. Sobre todo me inquietaba mucho saber cuál era la diferencia entre una experiencia mística con drogas y una experiencia sin ellas porque pensaba que a lo mejor las espontáneas eran más largas o podían convertirse en permanentes y lograr los cambios inmediatos y radicales demandados por mi inexperiencia y mis altas expectativas. Así es que investigué en distintos libros, consulté con algunas personas que saben del tema y me empeñé en averiguarlo por mi propia cuenta.
He tomado tres cursos intensivos de meditación con la técnica Vipassana, pero por supuesto necesitas años por esta vía, así es que en lo que llevo como meditadora aún no he tenido acceso a ninguna experiencia mística. Lo que sí he comprobado es que una cosa no excluye la otra, sino por el contrario. Encuentro que la meditación complementa y apoya exponencialmente cualquier experiencia psicoactiva y cualquier otra cosa en tu vida porque una mente serena es una bendición invaluable.
El que busca encuentra, dice un refrán y gracias a Dios he tenido la enorme oportunidad y el grandioso regalo de tener una experiencia mística espontánea.
Un bendito día estando de visita en la ciudad de Barcelona fui a conocer el parque Güel y caminando entre los árboles, sin haber tomado ningún tipo de sustancia, de pronto me encontré desbordada por la misma intensidad de amor que había experimentado antes con la ayahuasca. ¡Sin ningún aviso previo, sin ninguna convocatoria por mi parte y sin esperarlo siquiera! Simplemente llegó y me arrebató la misma ola de amor totalmente incluyente e incondicional en el que todo cobra sentido, en donde no hay nada qué entender porque todo se experimenta como perfecto, divino, trascendente. Y era exactamente igual que lo que ya había vivido antes... Sin embargo fue más breve. Como máximo duró quince o veinte gloriosos minutos, pero fueron suficientes para contestar a mis preguntas. ¡Gracias Dios!
Pude comprobar que la experiencia mística es un cambio en la química de nuestro organismo que puede ser propiciado mediante la ingestión voluntaria de ciertas sustancias psicoactivas o por causas que aún nos resultan desconocidas y llamamos espontáneas. Supongo que este cambio en nuestra química orgánica se debe a alguna orden glandular que da la señal de producir, liberar o metabolizar algún o algunos neurotransmisores u hormonas que nos permiten acceder a estados de nuestra conciencia que normalmente no son los habituales, pero ¿cómo se desencadena esa orden, cómo lograr estos cambios a voluntad y duraderamente?
Tiempo después de esta vivencia espontánea leí un libro del psicólogo Richard Yensen (19) en el que mencionaba que a veces, ante la repetición de determinados estímulos que estuvieron presentes en una sesión con psiquedélicos, como puede ser determinada música, algunos de sus pacientes lograban ´ponerse en la misma frecuencia´, por así decirlo y experimentar de nuevo los efectos, sin haber consumido de nuevo la sustancia. Y también está la cuestión del llamado ´efecto placebo´ en el que se le hace creer a una persona que una píldora que contiene azúcar o alguna cosa inocua es un psicoactivo determinado y esta persona experimenta los efectos propios del psicoactivo que cree haber tomado.
Así es que tanto un estímulo sensorial como una creencia pueden desencadenar una orden glandular cuyas señales eléctricas cambien nuestra química y con ello nuestro estado de conciencia siempre y cuando tengamos un referente de ese cambio, o sea, un recuerdo del mismo registrado en nuestra memoria... ¡Fascinante!
Las plantas que durante miles de años han venido usando los chamanes de todas épocas, así como los principios activos que nuestros químicos han sintetizado o extraído de ellas y que apenas han comenzado a utilizar nuestros modernos chamanes -o sea nuestros terapeutas que utilizan psicoactivos-, tienen el potencial de provocar las experiencias que hemos llamado espirituales, místicas, trascendentales y hoy por hoy, transpersonales.
De esto trata este apartado de Espiritualidad y Terapias con Psicoactivos que comienza con la recopilación de algunas citas que vinculan estas cuestiones, continúa con un apartado dedicado a analizar las coincidencias entre experiencias místicas con y sin psicoactivos, y termina con resúmenes de las terapias de las que he tenido noticia acerca de la expresión neochamánica de seguir utilizando sustancias psicoactivas a fin de sanarnos y reencontrarnos con el Espíritu, la Divinidad, Dios o lo Transpersonal.
Karina Malpica

Según Josep María Fericla:

Antropólogo y terapeuta experto en chamanismo y enteógenos
Cuando tomas ayahuasca o peyote, al acabar la experiencia, ya no estás igual que antes, descubres cosas de ti mismo y del exterior. Por eso estas sustancias tienen la capacidad de generar una cultura a su alrededor... El constructivismo es una teoría muy elaborada que nace precisamente de la deconstrucción del ego que produce el consumo de enteógenos. Si no fuera por estas sustancias, en el ámbito de la psicología, probablemente estaríamos todavía sujetos a psicoterapias no tan eficaces como la Gestalt, sino a terapias más rígidas y dogmáticas.
Claro que son un atajo. Estas sustancias lo que fundamentalmente hacen es abrir el inconciente. Por esos las metáforas son importantes para poder elaborar la experiencia, ya que en el inconciente no hay nada más que pulsiones, imágenes arquetípicas o emociones bloqueadas. Estas imágenes arquetípicas parece que probablemente sean heredadas. De la misma manera que hay herencias biológicas, tenemos estas herencias de índole psicológico en forma de imágenes. Hay determinados arquetipos que aparecen en culturas muy lejanas y que además son entendidos de la misma manera.
Necesitamos dar sentido a esas visiones y conocer el inconciente, dando forma a todo este material que aparece tanto en los sueños como bajo efecto de los enteógenos. Sin esta integración, la mayoría de la gente que los toma, al carecer de los instrumentos necesarios, se queda con la experiencia emocional de haberlos tomado sin ser capaces de entender lo que se ha estado moviendo dentro de ellos. Así no cabe hablar de enriquecimiento alguno que la experiencia pueda propiciar... Abrir el inconciente y confrontarlo con lo que pasa por tu conciencia es un proceso de adaptación fantástico, por eso yo creo que a estas sustancias se las debería llamar adaptógenos. (20)

Según Stanislav Grof:

Co-fundador de la Psicología Transpersonal
La espiritualid es algo que caracteriza la relación de un individuo con el universo, con lo Divino y no requiere necesariamente una estructura formal, un ritual colectivo o la mediación de un sacerdote.
Lo Divino se manifestó y me atrapó en un laboratorio moderno en medio de un serio experimento científico llevado a cabo en un país comunista con [LSD] una substancia producida en el tubo de ensayo de un químico del siglo XX... Salí de la experiencia tocado en mi núcleo más íntimo y muy impresionado por su poder. Como en esa época no creía, como ahora, que el potencial para una experiencia mística es un derecho natural de todos los seres humanos, lo atribuí todo al efecto de la droga.
Actualmente creo que la conciencia y la psique humana son mucho más que un producto accidental de los procesos fisiológicos del cerebro son reflejo de la inteligencia cósmica que impregna toda la creación. No somos simplemente máquinas biológicas y animales muy evolucionados, sino también campos de conciencia sin límites que trascienden el tiempo y el espacio. En dicho contexto, la espiritualidad es una dimensión importante de la existencia, y ser conciente de este hecho es algo deseable en la vida humana. (6)

Según Alex Shulguin:

Químico, diseñador e investigador de drogas psicoactivas
La espiritualid significa para mí tratar de contestar las preguntas esenciales del ser humano: quiénes somos, qué estamos haciendo aquí, por qué estamos aquí, por qué somos de la forma que somos, por qué hacemos las cosas que hacemos, como especie.
Las drogas no son el único camino [para contestar estas preguntas] pero siento que son el más rápido, pues ofrecen la posibilidad de hacer aflorar intuiciones y percepciones más rápidamente y debido a la intensidad del conocimiento directo al que nos permiten acceder, provocan cambios más radicales. Lo cual las hacen muy valiosas cuado la persona que las usa sabe lo que está haciendo. (13)